El movimiento obrero no es solo resistencia, también es propuesta
En el marco del Día del Trabajador, dialogamos con Roberto Robledo, dirigente del Partido Justicialista pampeano y ex secretario general de la UOCRA. A lo largo de su trayectoria, Robledo ocupó lugares de relevancia política, desempeñándose como diputado nacional y provincial.
-En este nuevo Día del Trabajador, ¿qué reflexión hacés hoy sobre la situación del trabajo en general?
RR – Mirá, este no es un día más. Es memoria, es identidad y es doctrina. Porque como nos enseñó Juan Domingo Perón, el trabajo no es una mercancía, es el ordenador de la comunidad. Y hoy lo que está en discusión es justamente eso, el lugar que ocupa el trabajo en la Argentina. Se quiere instalar que cada uno se arregle solo, que el esfuerzo es individual. Y eso es ir en contra de lo que históricamente construyó el movimiento obrero.
-¿Qué es lo que más te preocupa de este momento?
RR – Que se esté naturalizando algo que no es normal, el trabajador pobre. Hoy hay trabajadores que tienen empleo y aun así no llegan a fin de mes. Y eso es un retroceso enorme. El pluriempleo no es progreso, es supervivencia. Y nosotros no podemos aceptar que trabajar sea solamente sobrevivir. El trabajo tiene que volver a ser una herramienta de movilidad social.
El pluriempleo no es progreso, es supervivencia. Y nosotros no podemos aceptar que trabajar sea solamente sobrevivir.
-¿Sentís que también hay una pérdida de identidad en el trabajador?
RR – Hay un intento claro de romper esa identidad. Se busca que el trabajador deje de sentirse parte de un colectivo y pase a pensarse como alguien solo frente a sus problemas. Pero la historia del movimiento obrero argentino demuestra otra cosa, los derechos se consiguieron organizados. La salida nunca fue individual. Siempre fue colectiva.
– Hablás del trabajo como dignidad, ¿cómo se sostiene hoy ese concepto?
RR – Se sostiene volviendo a lo esencial, la justicia social. Como decía Eva Perón, donde hay una necesidad nace un derecho. Y hoy la necesidad es clara, que el trabajo vuelva a garantizar condiciones de vida dignas. No alcanza con tener trabajo si ese trabajo no te permite proyectar, si no te da estabilidad, si no te permite vivir mejor.
Los derechos se consiguieron organizados. La salida nunca fue individual. Siempre fue colectiva.
– ¿Qué rol juega el modelo económico en este escenario?
RR – Juega un rol central. Cuando el modelo es de ajuste, el trabajo es lo primero que se resiente. Se frena la producción, se cae la actividad, se pierden puestos de trabajo. El empleo genuino no aparece solo, se genera con producción, con inversión, con desarrollo. Si el trabajo no está en el centro del modelo económico, lo que aparece es precariedad.
– En ese contexto, ¿cuál es hoy el rol del movimiento obrero?
RR – Defender derechos, pero también plantear hacia dónde tiene que ir el país. El movimiento obrero no es solo resistencia, también es propuesta. Y la propuesta es clara, un modelo que vuelva a poner al trabajo en el centro, que genere oportunidades reales y que recupere la dignidad del trabajador.
El movimiento obrero no es solo resistencia, también es propuesta. Y la propuesta es clara, un modelo que vuelva a poner al trabajo en el centro, que genere oportunidades reales y que recupere la dignidad del trabajador.
– Pensando hacia adelante, ¿cuál es el desafío del movimiento de cara al 2027?
RR – El desafío es sostener lo que funciona y reconstruir lo que se perdió. En La Pampa tenemos una base importante, un modelo de provincia que ha demostrado que se puede crecer con producción, con desarrollo y con trabajo. Eso hay que defenderlo. Y a nivel nacional, el desafío es lograr la unidad. Porque sin unidad no hay proyecto posible. Tenemos que volver a construir una alternativa que recupere la producción, que restituya derechos y que vuelva a poner al trabajo como eje de la Argentina.
– Para cerrar, ¿qué mensaje le dejás hoy a los trabajadores y trabajadoras?
RR – Que no se olviden de dónde venimos. Que los derechos no fueron un regalo, fueron una conquista. Y que el trabajo digno no es un privilegio, es un derecho que hay que defender todos los días. Este 1° de mayo tiene que servir para eso, para no resignarnos y para volver a creer en la fuerza del trabajo organizado. Porque como decía Perón, mejor que decir es hacer. Y nosotros vamos a seguir haciendo para que el trabajo vuelva a ser sinónimo de dignidad y de futuro.
El desafío es sostener lo que funciona y reconstruir lo que se perdió. En La Pampa tenemos una base importante, un modelo de provincia que ha demostrado que se puede crecer con producción, con desarrollo y con trabajo. Eso hay que defenderlo.